martes, 22 de enero de 2013

La Responsabilidad Social Corporativa de las empresas con sus empleados

La mayoría de las grandes cotizan en bolsa, y la mayoría de las empresas cuentan con programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Estos programas, comentan las acciones y objetivos para las mejoras medioambientales y para Sociedad en general. Anuncian programas de proyectos en países en vías de desarrollo, o incluso cómo están modificando sus procesos para ser menos contaminantes. O incluso hablan de la responsabilidad económica, social y medioambiental, responsabilidad con los clientes, ...

Sin embargo, lo triste del asunto, es que al final, el que pone los objetivos, es el mercado, o dicho de otra forma, sus accionistas. Sin embargo, por cómo está planteado el sistema, me parece muy complicado que tenga algún sentido todo esto. Gran parte de los accionistas, o son fondos de inversiones, y venden paquetes de acciones de unas cuantas empresas; o son inversores a corto plazo que buscan el beneficio. Lo cierto, es que, los dueños de una empresa (sus accionistas), están muy alejados y desarraigados con la empresa en sí, con sus objetivos, y sobre todo, con sus empleados. Existe casi siempre un "tira y afloja" entre el mercado y el consejo de administración, pues si bien, estos son sus representantes. La compañía podría necesitar medidas a medio/largo plazo, y el mercado no se suele esperar

De este modo, se olvida el significado original del mercado de valores: las acciones se crearon para facilitar la financiación de proyectos y empresas por parte de personas ajenas a la misma. Si una empresa no tenía dinero para hacer una gran obra o un proyecto, simplemente acudía al mercado, y solicitaba financiación a accionistas a cambio de dividir las ganancias que iba a proporcionar

Para tratar de disimular la crudeza de los mercados, se inventó el tema de la Resonsabilidad Social Corporativa (RSC). Ahora, en tiempos de crisis, debería ser el momento en el que los programas de RSC estén más enfocados al beneficio de sus propios trabajadores. Las compañías, deberían tener la responsabilidad sobre las familias de sus trabajadores, los que con su esfuerzo y trabajo diario, son los que han conseguido levantar, mantener durante tantos años los beneficios de aquéllos. Si los accionistas ponen el dinero, los trabajadores ponen el coraje, y son el alma de las compañías.

Sin embargo, con el actual trato que se está viendo de las empresas a sus empleados, en el futuro no muy lejano, no se beneficiarán ni unos ni otros; ya que si bien los trabajadores ahora se están viendo acosados y desamparados, los niveles de compromiso y arraigo con la compañía, de los que dependen los beneficios a medio plazo, también caerán.

Desde luego, para los afortunados que contamos con un trabajo, deberíamos preguntarnos: ¿cuál es el proyecto de empresa de la compañía en que estás?